En “Tomates en el balcón somos fieles seguidores
del movimiento DIY que se aplica a cualquier aspecto de la vida! A la moda,
decoración, las manualidades... No hay nada más satisfactorio que tener algo
a tu gusto y único! Por eso, para retomar el blog después de un período
vacacional, hemos escogido el artículo publicado en http://smoda.elpais.com/articulos/la-exclusividad-del-haztelo-tu-mismo/3631
con el título “El 'háztelo tú mismo' ahora es sinónimo de exclusividad”
Ante
el imparable boom del "háztelo tú mismo", más
conocido en internet como D.I.Y (acrónimo de Do It Yourself), las
marcas se han puesto las pilas y vienen ofreciendo experiencias de diseño
similares que conjuguen sus propuestas de base con el toque personalizado del
consumidor.
Hace
un par de temporadas, la bautizada por los
expertos en tendencias como "customización en masa", vivía
su momento álgido en campos absolutamente dispares. Desde refrescos –la
compañía Coca-Cola creó el
concepto Freestyle patentando un surtidor a partir del cual los
consumidores pudieran crear su propia bebida mezclando sus sabores enlatados
preferidos– a hamburguesas, coches, ordenadores, teléfonos...o juguetes. Véase
la muñeca que lleva 25 años causando furor en Estados Unidos: American Girl, una pepona que
las niñas suelen modelar a su imagen y semejanza, escogiendo color de piel,
pelo y demás rasgos característicos.
Desde
entonces, y por un módico precio, podemos rematar a nuestro gusto en un proceso
que ha evolucionado desde el añadido de nombres a la elección de formas y
colores, desde bicicletas a
cámaras de fotos; perfumes, todo tipo de cosmética, ropa
interior, zapatillas deportivas (Nike es una de
las más activas en este sentido), joyas... Los últimos en apuntarse son los
fabricantes de gafas de sol. Tanto Oakley como Ray-Ban
tienen herramientas para que te asegures de que el que el vecino de al lado no
tenga las mismas gafas que tú. Esta última acaba de lanzar su servicio Remix, apto para casi todos sus modelos
y por el que además de elegir el tamaño, color de la montura y el tipo de
cristales, puedes escribir también una frase o nombre en las patillas y escoger
funda. El cliente se vuelve así el diseñador de lo que consume.
Hablamos
de una opción explorada no solo por grandes marcas de consumo, sino de una
posibilidad que explotaron desde el principio marcas de ropa y accesorios,
especialmente del sector lujo. Muchas como contrapartida a la falta de
personalidad de la producción de bajo coste (Hermès, por ejemplo, empezó a
ofrecer hace dos años en varias de sus tiendas la posibilidad de bordar fechas
y mensajes en sus pañuelos). Hasta el momento éste parecía un derecho reservado
únicamente a ricos y celebridades. Las mismas que gozan habitualmente de este
privilegio para que sus productos acabados se distingan de los del resto de
mortales. En este sentido, sonadísima fue la
versión que mandó hacer Beyoncé de las celebérrimas zapatillas Bekett de
Isabel Marant. Confeccionadas bajo pedido de la cantante por una empresa
dedicada a la customización de bambas, fueron revestidas en piel de pitón,
anaconda o avestruz, entre otros animales exóticos, y colocaron a la artista
contra las cuerdas de PETA dejando además en mal lugar a la firma de origen por
semejante excentricidad de cuestionable gusto.
Salvatore
Ferragamo, por su parte, acaba de
lanzar la posibilidad de modificar unas de sus manoletinas más icónicas: las
Vara. A través de su proyecto l'Icona,
supervisado por la fotógrafa de moda Clairbone Swanson-Frank, la mítica casa
italiana permite por primera vez escoger el color del lazo y cuerpo del zapato,
ofreciendo además como extra la posibilidad de grabar una placa metálica con
las iniciales de sus clientas. Este detalle de imprimir iniciales es algo
que se puso de moda hace unas temporadas en relación a los bolsos, de la mano
de Goyard, y hoy firmas como
Longchamp, Bottega Veneta, Fendi, Prada, o
Louis Vuitton, lo admiten de manera regular si bien su abanico de
posibilidades va de incorporar simplemente unas letras, a crear prácticamente
tu propio it bag (mayormente en el caso de Vuittton).
La
firma española Tous se apuntaba a esta dinámica en marzo
pasado con Tous by You,
aplicación que permite "ultrapersonalizar" complementos y pulseras a
partir de preferencias concretas o en función de un test de personalidad
2.0. Loewe es otra de las que permite crear a medida su modelo Amazona. Mulberry marcó
su propio tanto publicitario en este campo aprovechando la cumbre del G8
celebrada el pasado junio en Irlanda del Norte. La firma de marroquinería
inglesa les
regaló a varios miembros del grupo una versión personalizada de distintos
modelos de bolso (entre ellos a Angela Merkel, como si no hubiera
tenido polémica suficiente con su famoso bolso naranja, y Obama).
Ahora,
uno de los pioneros en el arte de customizar prendas y romper las reglas del
valor añadido fue como siempre Christopher Bailey en Burberry. Lo hizo a
finales de 2011 con
Bespoke y desde entonces sus gabardinas ya no se cortan todas por el
mismo patrón. Ahora los clientes escogen silueta, tejido, tono y demás añadidos
como forro, cuello, botones o cinturones, creando así una piscina infinita de
posibles combinaciones. ¿Acaso hay algo más único que una pieza montada por ti
y manufacturada de cero? Además, de cara a las marcas es más fácil
ajustar un producto consolidado y exitoso a la demanda específica del cliente,
que apostar por algo inalterable, por muy exclusivo que sea, con lo que el
comprador puede que no llegue a identificarse nunca. O por lo menos le
cueste mucho más.
Y
es que la nueva exclusividad, el nuevo hecho a medida, ahora corre a cargo del
consumidor final.

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