jueves, 13 de marzo de 2014

Hoy “apostamos” por un textil muy ecológico (el diseñado por la finlandesa Marjaann Tanttu) y un textil de producción artesanal (el de la casa “Teixits Vicenç” con sus mallorquinas “telas de lengua”)


Marjaann Tanttu (estudiante de arte textil) junto con estudiantes de la Escuela de Tecnología Química en Helsinki han desarrollado una fibra textil hecha de celulosa que resulta ser una alternativa ecológica para el rayón y el algodón.

La fibra, producida en el Departamento de Productos Forestales, ha resultado ser la consecuencia de la aplicación de un método, recién inventado en la universidad de Helsinki, basado en el uso de disolventes iónicos.


El diseño del prototipo es una bufanda que nos ha recordado las “telas lenguas” más contemporáneas de la firma “Teixits Vicenç”



Pero en “Taixits Vicenç” continúan trabajando con un proceso de fabricación manual y 100% artesanal, tal y como se hacía antiguamente.

Se prepara la urdimbre a base de algodón blanco y se tiñe en porciones según el dibujo deseado. Por este motivo las “telas de lenguas” no tienen anverso ni reverso, sino que las dos caras presentan idénticos motivos.


 Os contamos un poco de historia de la casa y de su fundador Martí Vicenç Alemany “Bonjesus”:

Martí Vicenç Alemany “Bonjesus” (Pollença, 1926-1995). Artesano y artista polifacético

Los tejidos formaron parte de su vida casi desde su nacimiento, sus abuelos tenían un pequeño taller de tejidos de lana tela de obrat y brinet en la calle León numero 55. Mas tarde, su padre Martí Vicenç i Vilanova, introdujo la roba de llengues y un estilo más libre en los tejidos pollensines.

Martí y su hermano Rafel, ya manejaban los telares desde muy niños, para tejer los llamados canyons, que son una especie de delantales realizados en hilo y lana. Martí no pudo ser instruido por su padre ya que pereció joven en la guerra civil y no pudo transmitirles todos los conocimientos del oficio, pero con la ayuda de unas pequeñas anotaciones y con su poca experiencia reinvento, como él decía, la roba de llengues y le imprimió desde el primer momento su toque personal experimentando con los colores y las composiciones.

Todo este proceso se inicio en el pequeño taller de la calle Pou del Verger, que más adelante traspaso a la calle Reyes Católicos. Se caso con Antonia, en la que encontró la compañera ideal para poder exteriorizar sus ansias creativas. Mientras tanto los colores y las texturas afluían en su mente creando una colección de tejidos muy extensa e innovadora – sin perder nunca el espíritu del artesanado de la tela mallorquina- que se adapta a todos los tipos de ambientes; esto le permitió mas libertad para realizar, tapicería, ropa de mesa, de cama y así hasta el infinito.

Con mucho esfuerzo la pareja compra la casa de Ca’n Sionet, en el Calvario Pollensin, actual sede del Museu Martí Vicenç. Para ampliar el taller, que muy pronto se quedo pequeño, se trasladaron a la carretera del Puerto Pollença a Pollença (Ca’n Berenguer).

Un maestro de los tejidos

Una de las cosas realmente claves de la vida de Martí Vicenç es su profesión como artesano, el mundo textil formo parte de su vida desde su nacimiento hasta su muerte.

Supo hacer evolucionar sus creaciones con las necesidades de cada momento, hasta llegar a una artesanía de vanguardia que nunca perdió su huella personal.

Toda esta amalgama de telas, más las creaciones de Antonia Capllonch, se fabrican en la actualidad y no han perdido ni un ápice de su frescura inicial. Combinan a la perfección dentro de todos los ambientes y estilos.





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